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Flexibilidad y conexión con los operadores

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El propósito de CajaVecina es llegar con soluciones transaccionales donde otros no llegan, y con la ayuda de emprendedores locales, emparejar la desigualdad y mejorar la calidad de vida de las personas.

 

CajaVecina es hoy la red más grande de corresponsalía en Chile, con más de 31.000 comercios asociados y con presencia en el 100% de las comunas, superando en 12 veces las sucursales de todos los bancos que existen en en el país. Mensualmente la Red CajaVecina efectúa más de 440 millones de transacciones de pago de cuentas de servicios básicos, retiros o depósitos de dinero en cuentas BancoEstado, pago de pensiones a la tercera edad, subsidios estatales a los sectores vulnerables, pago de bonos Fonasa, recargas de celulares, pago de créditos personales o hipotecas, entre otras.

 

Gracias a nuestro propósito, la pandemia no nos detuvo. Entender la importancia del rol que cumplimos y la flexibilidad de nuestros trabajadores, fueron clave para enfrentar estos meses.

 

Tenemos un modelo de alianzas muy virtuoso entre CajaVecina, los operadores (emprendedores), los usuarios de la red y BancoEstado, porque facilita la vida de millones de personas. Existe una CajaVecina cerca de donde las personas viven o trabajan, está abierta en un horario ampliado, de lunes a domingo, según atienda el comercio; aporta ingresos extra a los microempresarios que abrieron las puertas de sus negocios para desarrollar en conjunto con nosotros esta nueva forma de hacer banca. CajaVecina fomenta el desarrollo del país, con un modelo que beneficia a los miembros de la comunidad local, mejorando la calidad de vida de cada uno de las personas que efectúa una transacción en la red.

 

Como trabajamos en alianza con distintos actores, cuando comenzó la pandemia, tuvimos que preocuparnos, no solo de nuestros colaboradores, también de la red de operadores que presta el servicio a la comunidad, de los proveedores que son fundamentales, sobre todo en temas de instalación y mantención de la red, y por supuesto de nuestros usuarios.

 

Respecto de los colaboradores, luego del estallido social ya habíamos comenzado a  prepararnos.. El escenario tecnológico estaba dispuesto para que los sistemas se pudieran activar desde las casas y pudiésemos seguir operando a través del teletrabajo. En cuanto a nuestros operadores, en marzo ya habíamos cambiado las máquinas y actualizado la tecnología, mientras que con los proveedores habíamos adelantados las compras. 

 

Una vez que se declaró la cuarentena total en la Región Metropolitana, la gran mayoría del equipo tuvo que irse a sus casas. Una buena parte del equipo de CajaVecina trabaja en terreno, y considerando la cuarentena y los negocios de barrio cerrados, la flexibilización de las responsabilidades de los trabajadores y la readecuación de roles, fue primordial. 

 

Y aquí fue donde vimos la oportunidad de acercarnos a nuestros operadores a través de los colaboradores que habían visto afectadas sus labores cotidianas. Repartimos los contactos y empezamos a llamar. Queríamos saber de ellos, cómo los estaba afectando la pandemia, de qué forma los podíamos ayudar. Y así se hizo. Lo primero fue contenerlos y luego mantenerlos siempre muy informados acerca del Covid, cuáles eran las zonas en cuarentena, qué era un cordón sanitario, qué se podía hacer y qué no. Además se entregaron consejos de seguridad respecto a la operación de la máquina.

 

Los operadores partieron con tasas de 50% de operaciones en cuarentena para poder ir avanzando hasta casi el 90%, independiente de si la comuna estaba en cuarentena o no. Muchas personas comenzaron a ver en los negocios de barrio, donde se aloja CajaVecina, una buena alternativa donde poder abastecerse sin hacer colas o sin tener que desplazarse para evitar el contagio y la tercera edad que antes iba recurrentemente al negocio, comenzó a salir mucho menos, sacaba el dinero necesario, hacía las compras y volvía a su casa.

Ser proveedor de Caja Vecina entrega un estatus que es bueno, somos buenos pagadores y además generamos trabajo permanente, incluso pese a estar en pandemia. Y lo que hicimos, para poder entregar un mayor apoyo, fue que en vez de entrar al ciclo de los 30 días, hicimos las gestiones para pagarles a los proveedores en el menor plazo posible. 

 

Con el retiro del 10% de los fondos de pensiones en agosto, se activó la cuenta “Mi 10” en un tiempo récord y tuvimos que acelerar procesos. Antes, en un año, podíamos llegar a mil aumentos de cupo y en este escenario hicimos tres mil. Tuvimos que cambiar los flujos con call center, hacer campañas con los operadores para promover un cambio de conducta con los clientes (intencionando giros más altos para evitar que los cajeros quedaran sin liquidez y las personas se mantuvieran lo más posible en sus casas). En Agosto se realizaron 49 millones de transacciones cuando el promedio hoy día está siendo de 44 millones.

 

Además de la continuidad de la operación de CajaVecina, fuimos parte de la campaña del Ministerio de la Mujer sobre violencia intrafamiliar, también estuvimos en operativos con los buses que apoyaron sucursales en Puente Alto y Estación Central, y colaboramos con las ollas comunes mediante Fundación Núcleo Humanitario. 

 

Obtuvimos múltiples aprendizajes. La tecnología nos permitió generar video llamadas, reuniones y trabajo a distancia, también la autogestión de las personas y la flexibilidad en la adecuación de los roles. Hubo mucha proactividad, eterna disposición y compromiso, eso te alegra el espíritu y es reconocido. Ha sido difícil, pero la flexibilidad ha sido fundamental. 

 

Nuestro propósito se vio absolutamente potenciado. Hemos estado más activos que nunca. Los niveles de conexión de los operadores han sido altos en estos momentos y hemos tenido un gran compromiso del equipo. Los colaboradores entienden que si nosotros no estamos, la abuelita se queda sin sacar plata, el nieto sin poder hacer sus transferencias. En muchas comunas seguimos siendo la única cobertura bancaria que existe, entonces cumplimos con el propósito de estar donde otros no están, de mejorar la calidad de vida de las personas, y en pandemia, eso hizo más sentido que nunca.


 

Marta Jancso, gerente general de CajaVecina. 

¡Viva la interdependencia!

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