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Tuvimos que diversificarnos y buscar padrinos para los animales

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Vivimos para conservar la naturaleza y dejar nuestro mundo mejor.

 

El año pasado terminamos mal. Producto del estallido social, muchos proyectos educativos con colegios se cayeron y muchas empresas que celebrarían el fin de año en el parque cancelaron sus eventos. En diciembre tuvimos que pedir un crédito para cerrar la operación ya que  nos quedamos sin plata para pagar sueldos, cosa que en 40 años no nos había pasado nunca. Tenemos 26 años de historia como zoológico, pero son muchos más los que hemos sido a la vez un centro de rescate. Cuando llegamos el 5 de marzo a pagar el crédito al Banco de Chile, ellos mismos nos dijeron que no lo hiciéramos, porque se venía una situación muy complicada. Eso nos permitió mantener la operación de marzo y abril.

 

Nosotros cerramos el lunes 16 de marzo, cuatro días antes de que fuera obligatorio, porque teníamos a la gente muy sensibilizada con el tema y había mucha gente mayor. Casi 180 personas se fueron “de vacaciones” porque en esa época no estaba aún la Ley de Protección al Empleo. Solo quedaron los veterinarios, cuidadores y un equipo muy reducido de mantención. Se fueron también los que trabajaban en jardines, atención al cliente y boletería. El mensaje fue que volvíamos a abrir tres semanas después, para el domingo de Pascua de Resurrección, y el compromiso era entonces encontrarnos el jueves santo para limpiar, barrer y preparar todo para la apertura. Es lo que creímos, estábamos de acuerdo y nadie nos dijo lo contrario, eso demuestra el grado de incertidumbre en el que vivíamos.

 

Ese 16 de marzo, decidimos con el equipo de comunicaciones, que haríamos unos vídeos cortos para mantener cautivo a nuestro público que volvería tres semanas después. “Buin Zoo te acompaña en casa”, una cosa muy simple donde yo hablaba desde un hábitat específico, contando respecto de lo que estaba viviendo el animal en pandemia, y mostrábamos tras bambalinas al equipo humano que estaba a cargo, y la verdad es que tuvo mucho éxito. El video de Sandai, nuestro orangután, rompiendo los huevos de Pascua rellenos de fruta, tuvo 250.000 reproducciones el día que lo subimos. Hasta ahora hemos subido más de 250 videos que superan los 3 millones de reproducciones, lo que nos emociona mucho, porque fue una manera de acompañar a las personas en cuarentena.

 

En mayo comenzamos haciendo reuniones virtuales todos los viernes, con los directores  de la asociación latinoamericana de zoológicos. Anteriormente nos juntábamos una vez al año en distintos países, de hecho la última vez fue el año pasado acá en Buin Zoo. Tuvimos doce sesiones y en cada oportunidad nos juntamos entre 60 y 80 directores. Pudimos compartir lo que se nos venía, lo que estábamos pasando y compartir números, cosa que pocas veces hacíamos. Estábamos todos intentándolo, probando, e íbamos compartiendo experiencias. Empezamos a escuchar las historias de quienes habían abierto, pero con aforos muy pequeños, entonces veíamos que la apertura no significaba necesariamente salir del problema.

 

De a poco fuimos desarrollando distintas iniciativas para ir enfrentando la crisis, la mayoría de ellas muy improvisadas, ideadas sobre la marcha, ya que dada la crisis económica de finales de 2019, nos quedamos sin gerente comercial, sin gerente de operaciones, nuestro grupo líder quedó minimizado a cuatro personas.

 

En el momento que comenzaron a bajar los pumas a Santiago, me invitaron al noticiero de TVN. Cuando estaba cerrando, se me ocurrió lanzar un proyecto sobre apadrinamiento de animales que teníamos conversado con el equipo, pero que no estaba armado, la verdad es que estaba sólo la idea. Tuvimos que trabajar día y noche para levantar la plataforma y poder hacer realidad lo que había anunciado. Luego vino otra entrevista televisiva, en donde conté que ya no había ahorros, y el GC decía que estábamos cerrados. Terminó el contacto, y comenzaron los llamados para ofrecer ayuda. Recién ahí reparé que había salido en directo. Entonces pasó algo mágico, una noticia que se veía muy dramática, hizo que el tema de los apadrinamientos explotara. Tuvimos 200 apadrinamientos por día, 400 el domingo.

 

Ese mismo domingo se nos cayó la página, había poco equipo, poca capacidad de respuesta, y muchos detalles de programación que ajustar. En eso estábamos, cuando nos llamaron del matinal Bienvenidos, de Canal 13, para decirnos que querían apoyarnos para encontrar 20.000 padrinos en una campaña que duraría dos semanas. Llegamos a los 27 mil. Los animadores y el equipo pusieron todo de su parte para cumplir la meta y tuvimos una excelente vitrina.

 

Cada padrino recibía algo de vuelta, un video con un saludo personalizado, un diploma que se podía descargar, un certificado, etc. Cuando se trataba de los apadrinamientos de mayor valor, con el fin de retribuir, empezamos a mandar unos peluches preciosos, con un diploma impreso y una foto del ahijado. Había mucho trabajo atrás, e incluso mis hijos, se involucraron para ayudar. Tuvimos que perder el pudor, y asumir que no podíamos salir de estar solos. Durante más de un mes estuvimos saliendo en el matinal, cerrábamos con una transmisión en directo junto a algún animal maravilloso, entonces tampoco se trataba sólo de pedir, sino que también entregar algo al público. Creo que salimos súper fortalecidos como marca, sentimos el cariño de la gente, y gracias a esta iniciativa, pudimos costear casi un mes y medio de la operación.

 

Otra innovación que hicimos, fue la apertura de nuestra tienda online. Esto se dio por una necesidad, y es que nos quedamos con containers llenos de peluches para abastecer nuestras tiendas en vacaciones de invierno, sin siquiera imaginar que estaríamos cerrados. No teníamos nada y lo queríamos todo. En una semana logramos tener la plataforma, y en un comienzo los repartos los hicimos nosotros mismos. La tienda que tenemos en el acceso al zoológico, se transformó en una bodega de administración de toda esta vorágine. Fue una locura, pero nos fue muy bien, vendimos mucho.

 

Respecto de nuestros colaboradores, la mayoría tuvo que acogerse a la Ley de Protección del Empleo. Hasta el momento, 267 han podido volver a trabajar, y esperamos que una vez que volvamos a abrir los sábados y domingos de forma regular, ese número aumente. En temporada alta llegamos a los 320 - 350 trabajadores promedio. En cuanto a nuestra comunidad, tuvimos la suerte de recibir donaciones de frutas y verduras para los animales, y con ello pudimos colaborar con ollas comunes que había en la zona. También tuvimos la posibilidad de compartir un excedente de carne con los zoológicos de Rancagua y Lampa. 

 

El lunes 28 de septiembre abrimos. Con condiciones distintas, por ejemplo compra de entrada y reserva de fecha online, lo que hace un año nos parecía impensado, y hasta ahora ha funcionado muy bien. Están llegando aproximadamente 3 mil personas diarias los fines de semana, cuando el promedio de un día bueno es 9.000. Más allá de la pandemia, no vamos a echar pie atrás con la venta online, porque nos ha producido un ordenamiento que no habíamos tenido jamás. A pesar de que tenemos 1.200 - 1.300 personas al día de lunes a viernes, que es bastante poco, nunca hemos tenido filas, la gente llega y tenemos un goteo durante todo el día, lo que es muy rico y te habla de una nueva cultura.

 

Yo tengo una historia larga de ensayo y error. Hice un montón de emprendimientos antes de terminar con un zoológico. No fue mi primer intento el hecho de llegar a tener un zoológico. La peor sensación ha sido ver cómo un proyecto que lleva 26 años de vida, que ha ido escalando en reconocimiento nacional y latinoamericano, un zoológico querido, el único zoológico B en el mundo, con una caja que nos permitía invertir socialmente en nuestros trabajadores y en la comunidad, que va caminando hacia lo que queremos que llegue a ser, de pronto se vaya al suelo por la llegada de una pandemia. 

 

No estábamos preparados para una situación apocalíptica como ésta, y hoy en día nos estamos cuestionando cómo se enfrenta algo así, cómo nos preparamos, cómo seguimos alimentando a los animales si dejamos de percibir el único ingreso que teníamos, que eran las entradas al parque. Y ahí está la gran precariedad de los zoológicos privados. Hemos visto la vulnerabilidad de tener todos los huevos en la misma canasta. Y hoy día, ante este nuevo escenario, nos estamos preparando, tenemos ciertas luces de lo que haríamos en una próxima oportunidad. Estamos desarrollando diversos productos, como videos educativos para una municipalidad, tenemos la tienda online y los apadrinamientos. 

 

En este minuto estamos mucho mejor parados de lo que habríamos imaginado. Estamos esperanzados, apostamos por un verano casi normal, y esperamos volver a abrir los fines de semana. Estando en fase 3 o 4, con un aforo del 50%, se nos arregla la vida. Sin duda, la mejor noticia hasta ahora, es que estamos rearmando nuestro equipo humano.

 

Ignacio Idalsoaga, fundador y director de Buin Zoo.

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